Terapia de Choque

TERAPIA DE CHOQUE. La psicología es el análisis especializado de todo lo relacionado con los procesos mentales, por ende, es la ciencia encargada de brindar respuestas frente a las anomalías que afectan la salud mental, como es el caso de las fobias que como sabemos, son miedos excesivos e irracionales propensos a limitar la vida de quien los sufre, y es trabajo de nosotros los psicoterapeutas diagnosticar dichas patologías y aplicar los tratamientos, la mayoría en forma de terapia, pertinentes. Destaca entre estos la terapia de choque como un recurso eficaz que aporta soluciones definitivas al paciente para liberarse de sus terrores y de este modo disfrutar una mejor calidad de vida.

Perfil clínico de los pacientes psicológicos

En mi trayectoria profesional he podido constatar que en la mayoría de los patologías transcurren muchos años desde el inicio del desarrollo de un trastorno mental hasta el punto en el cual el paciente reconoce su condición y busca ayuda profesional, por consiguiente los profesionales de la salud mental nos enfrentamos de forma cotidiana con patologías en estado crónico con las cuales debemos ser muy acertados en el diagnóstico y audaces en el tratamiento o la terapia para librar al paciente del cuadro intensivo de su condición.

Causas frecuentes para buscar tratamiento psicológico

En este orden de ideas, entre las causas más frecuentes por las que mis pacientes acuden a consulta se encuentran los trastornos de ansiedad, específicamente los relacionados con conductas fóbicas. Razón por la que en los últimos años me he especializado en el estudio de avanzados métodos y tratamientos psicoterapéuticos aplicables en estas situaciones como la terapia de choque.

Factores para diagnosticar un trastorno fóbico

Los expertos clasificamos a un paciente como fóbico cuando este manifiesta un miedo excesivo y muy intenso frente a un estímulo determinado. Por lo general mis pacientes que lo padecen reconocen la irracionalidad de su temor, pero son incapaces de controlarlo o superarlo por sí mismos. Además, si se enfrentan a la situación particular que origina su fobia, experimentan en su cuerpo síntomas físicos y emocionales propios de ataques de ansiedad y pánico.

Tendencia de los pacientes fóbicos

Según las estadísticas más recientes que he podido verificar al menos un 5% de la población española sufre de alguna fobia, y una buena parte de ellos pasan su vida haciendo lo posible por evitar el objeto originador de su temor sin buscar la necesaria ayuda profesional.

Cabe destacar que la tendencia innata del ser humano es evitar todo aquello que le ocasione temor o le recuerde sus miedos, y tomando en cuenta que muchas fobias no son tan limitantes por ser leves o tratarse de miedo a objetos que no se encuentran fácilmente en el ambiente donde se desenvuelven, lo más natural es que las personas prefieran evadir su condición y negarse a recibir el tratamiento o la terapia pertinente para superar definitivamente la psiconeurosis que les aqueja.

Tratamiento terapéutico para pacientes fóbicos

Es muy común que ante la continua evasiva del paciente de asumir su situación y enfrentarlo con apoyo profesional, el trastorno siga desarrollándose hasta complicarse con otras fobias y limitar excesivamente su vida, por lo que cuando finalmente decide visitarnos nos vemos en la imperiosa necesidad de aplicar tratamientos que en algunos casos pueden resultar duros para el paciente, tal como la terapia de choque, pero que con compromiso y el debido apoyo podrá ir sobrellevando hasta conquistar el miedo que le impide vivir plenamente.

Terapias de choque para fobias comunes

Entre las fobias más comunes en las que suelo aplicar la terapia de choque como solución psicológica, se encuentran las siguientes:

Aracnofobia

En este sentido pondré como ejemplo el caso del miedo a las arañas, que se sitúa entre las fobias más comunes sufrida por los españoles, sin embargo, seguramente si vives en un lugar urbano como Madrid no te andas consiguiendo tarántulas a cada momento, por lo que se te puede hacer relativamente sencillo evadir por años tu fobia hasta que este temor deriva en otros como la tripofobia y ahí sí que la vida se te puede volver muy complicada.

Frente a estos cuadros patológicos en los que se presenta una complicación intensa de fobias como la de aracnofobia con tripofobia, que es el temor a figuras geométricas con patrones repetitivos como las que exhiben algunos arácnidos en su piel, suelo prescribir terapias de choque en las que el paciente debe enfrentar su temor cara a cara en condiciones seguras, para aprender a controlar paulatinamente su reacción frente al mismo.

Amaxofobia

Entre otras de las fobias comunes en las que he probado la efectividad de la terapia de choque como tratamiento psicoterapéutico, se encuentra la amaxofobia (angustia enfermiza sufrida al conducir un vehículo). Al contrario de la aracnofobia, este trastorno si suele ser altamente incapacitante para cualquier ciudadano de la comunidad europea, pues algunos de mis pacientes han desarrollado un cuadro tan intenso de la enfermedad que les impide subirse siquiera a un taxi, así no estén conduciendo.

La fobia a conducir o abordar un vehículo automotor es una verdadera limitación para cualquier persona en casi cualquier parte del mundo y especialmente en lugares donde es tan necesario ir a todos lados en auto como Europa. He atendido casos sobre todo de damas que sufren jaquecas, vómitos, depresión, entre otros síntomas con solo pensar que tienen que coger el coche.

En estas situaciones la técnica que me ha dado mejores resultados es la terapia de choque, consistente en exponer al amaxofóbico a su pánico de forma gradual. Lo primero que hago es preparar a mi paciente psicológicamente para enfrentar su miedo, jerarquizando las situaciones que motivan los síntomas de la amaxofobia desde la que menos le ocasiona temor hasta la que más.

Es decir, identificó junto a mi paciente la situación que le ocasiona menos temor al momento de conducir, por ejemplo, tomar el vehículo a pleno día, en un lugar seguro y en compañía de alguien de confianza. Luego debe exponerse a esa situación durante el tiempo necesario hasta lograr que su nivel de ansiedad en ese ambiente sea de cero.

Una vez habiendo controlado absolutamente la primera situación, es momento de escalar en el grado de exposición, por lo que ahora es probable que deba conducir en el mismo lugar y horario, pero ya sin compañía, y así sucesivamente hasta conquistar de forma absoluta el miedo antes padecido.

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