Terapia Cognitiva Conductual

TERAPIA COGNITIVA CONDUCTUAL. Hoy les quiero hablar sobre una de las terapias de mayor importancia en el campo de la psicología, la terapia cognitiva conductual. Tal vez han escuchado hablar de ella, pero en realidad sabes ¿Qué es? Y ¿Cómo funciona?

La terapia cognitiva conductual es una forma de entender cómo piensa el ser humano acerca de si mismo, de otras personas y de todo lo que lo rodea, y cómo las decisiones que toman pueden afectar sus pensamientos y sentimientos. Esta terapia puede ayudar a cambiar la manera de pensar y actuar, para que las personas pueden sentirse mejor consigo mismos y con su entorno.

Generalmente se enfoca en los problemas del presente (aquí y ahora), en lugar de centrarse en las causas de las angustias y síntomas en el pasado.

¿Cómo funciona la terapia cognitiva conductual?

La TCC trabaja con los pensamientos y las percepciones, estudia y evalúa cómo estos pueden afectar los sentimientos y comportamientos en las personas. La primera fase consiste en realizar un análisis para modificar los pensamientos negativos del paciente, para que, a partir de ese momento, comience a cambiar su manera de pensar y sea más flexible y/o positivo, y de esta manera ayuda a mejorar su estado afectivo y emocional.

Se trabaja en colaboración con los pacientes, creando un vínculo terapeuta – paciente para el desarrollo de habilidades, y de esta manera identificar y reemplazar los pensamientos negativos, creencias distorsionadas, y para cambiar el comportamiento que generalmente está asociado a ellos. Como dije anteriormente, se enfoca en el presente, y es un tratamiento orientado a la resolución de problemas.

Vamos a verlo con un ejemplo, si alguna persona comete un error (como cualquier ser humano), esta puede llegar a pensar “Soy un desastre, nada me sale bien”. Esto no es normal, es un patrón de pensamiento negativo, que puede conllevar a un ciclo depresivo, evitando la actividad que ha desencadenado el error. Aquí es donde entra la terapia cognitivo conductual, le hace ver al paciente que debe enfocarse en cómo resolver el problema, y no en porque sucedió o de quien es la culpa.

Probemos con otro ejemplo, imaginen una persona que ha tenido un pésimo día, y cuando va por la calle, se encuentra con un conocido y este al parecer lo ignora. Estoy totalmente segura, que esto le ha sucedido a más de uno, y me incluyo, pero para algunas personas puede ser el desencadenante de una terrible fobia social. A partir de este hecho, el fóbico puede presentar miedo a este tipo de situaciones, porque siente un rechazo de la otra persona, trata de evitarla, entre otros. Con la aplicación de la terapia cognitiva conductual, se puede cambiar esos pensamientos negativos, y hacerle ver al paciente que a lo mejor no existe tal rechazo, quizás la otra persona no lo vio, o simplemente estaba teniendo un mal día. ¿Ahora si lo ves?

Una misma situación puede dar lugar a dos resultados totalmente diferentes, algo así como “todo depende del color del cristal con que se mire” y por supuesto, de la mentalidad de la persona.

No solo se trata de cambiar la forma de pensar de las personas, también se enfoca en el desarrollo de habilidades, lo que significa que el especialista en terapia ayudará al paciente a aprender y practicar habilidades de manera independiente, para que el mismo pueda ponerlas en práctica luego de que haya finalizada las sesiones.

Como dice un buen amigo y quien fue mi profesor en la maestría, “la terapia cognitivo conductual puede romper con ese círculo vicioso de pensamientos, sentimientos y comportamientos negativos”. Una vez que identificas cuáles son las partes de ese “círculo vicioso”, puedes modificarlas y cambiar la forma de sentir de la persona. El objeto de la terapia es que el paciente puede hacerlo solo, y encuentre la manera de afrontar los problemas sin la ayuda de su terapeuta.

¿En qué circunstancias se puede aplicar la terapia cognitivo conductual?

En mi experiencia profesional, les puedo decir que la terapia cognitiva conductual es ideal para todo tipo de trastornos psicológicos, algunos especialistas son más reservados y prefieren solo aplicarlo en ciertos trastornos. Lo cierto es que diversos estudios e investigaciones avalan que dicha terapia es totalmente efectiva para el tratamiento de:

  • Depresión
  • Fobias (Especialmente las de carácter social)
  • Pánico
  • Trastorno Obsesivo Compulsivo
  • Estrés postraumático

La terapia

Cuando aplico la TCC con mis pacientes, me gusta dividir cada problema en partes, ya que de esta manera se facilita el proceso. Es recomendable que el paciente lleve un diario, para ayudar a identificar cuáles son los patrones de pensamientos, emociones, sensaciones corporales y comportamientos.

Juntos (terapeuta-paciente) estudian estos factores para determinar si son o no realistas o perjudiciales, y cómo pueden llegar a afectar su entorno.

Es muy sencillo hablar sobre hacer algo, pero lo verdaderamente difícil es hacerlo realidad. Una vez que identificamos aquello que se puede cambiar, el terapeuta dejara algunos “deberes” para ir realizando pequeños cambios en tu vida diaria. Comenzando con algunas cosas sencillas como:

  • Cuestionar un pensamiento autocrítico que sea negativo o que le hace sentir mal, y reemplazarlo por otro más positivo y realista.
  • Darse cuenta que está a punto de hacer algo que puede hacerte sentir peor, y en su lugar, hace algo más positivo, que te suba los ánimos.

En cada sesión mental se debe discutir cómo le ha ido al paciente desde la última vez y cuales han sido los progresos. Es el deber de cada especialista realizar sugerencias en cuanto a la intensidad de la terapia, por si algunas de las tareas son demasiado difíciles para el paciente.

Es importante tener claro que no se le puede pedir al paciente que haga cosas que no quiere hacer, el mismo debe decidir el ritmo de la terapia y la intensidad de las tareas que va a intentar realizar. Una vez que la terapia cognitiva ha terminado, los pacientes pueden seguir practicando y desarrollando las técnicas aprendidas, y esto hace menos probable que los síntomas o problemas puedan aparecer de nuevo.

Las sesiones

Las sesiones de la terapia cognitiva se pueden hacer de manera individual o en grupo, todo depende de la gravedad del trastorno que presente el paciente, o de cómo se sienta más cómodo y seguro.

Psicoterapias Individuales:

  • Se van a realizar entre 5 y 20 sesiones, semanales o quincenales (dependiendo de la magnitud del problema). Cada sesión tendrá una duración entre 30 y 60 min aproximadamente.
  • En las primeras 4 sesiones, los especialistas profesionales evaluará si este tratamiento es adecuado para usted, y si usted se siente cómodo con el mismo.
  • Aunque la terapia cognitiva se centra en los problemas del presente, el terapeuta también debe hacer preguntas sobre su pasado para poder entender cómo le puede estar afectando.
  • Usted es quien debe decidir lo que quiere tratar a corto, mediano y largo plazo.
  • El paciente y el terapeuta se deben poner de acuerdo sobre lo que se va a discutir en cada sesión.

A continuación, me voy a permitir responder alguna de las interrogantes más comunes acerca de la terapia cognitiva conductual.

¿Cuánto puede durar el tratamiento?

A diferencia de algunos tratamientos que pueden durar años, la terapia cognitiva conductual puede tener una duración de 6 semanas a 6 meses, todo depende de la magnitud del problema o trastorno, y la evolución que tenga el paciente con el transcurso de las sesiones.

¿Qué pasa si los síntomas vuelven a aparecer?

Siempre existe el riesgo de que la ansiedad, depresión o el miedo vuelvan. Sin embargo, gracias a las técnicas y habilidades aprendidas con la terapia cognitiva debe ser más fácil poder controlar dichos trastornos.

Por esta razón es muy importante mantener en práctica todo lo aprendido, a pesar de que el paciente se sienta mucho mejor. En caso de ser necesario, el paciente puede recibir algunas “sesiones de actualización de la psicoterapia” para reforzar lo aprendido.

¿Cuál es el impacto que puede provocar la terapia cognitiva conductual en mi vida?

Ok, esta pregunta es una de mis favoritas, ya que la escucho muy seguido en mis terapias. Como sabemos, la depresión, el miedo y la ansiedad son sensaciones totalmente desagradables, y pueden afectar seriamente la capacidad para realizar tareas rutinarias e incluso disfrutar de la vida. La terapia cognitiva es capaz de controlar estos síntomas y minimizarlos.

Es muy poco probable que esta terapia de corte cognitivo tenga un efecto negativo en su vida. Tienes muchas cosas que ganar con ella, y solo debes invertir un poco de tu tiempo y poner de tu parte.