INHIBIDORES DE LA ANSIEDAD

Lo primero que debes tomar en cuenta si estás sufriendo de algún trastorno de ansiedad, es que los fármacos representan la opción más rápida para mitigar los síntomas de un cuadro severo de la patología, pero en ningún caso constituyen la superación real del problema, dado que, he podido constatar que estos medicamentos suelen generar un efecto de dependencia en mis pacientes, hasta el punto de que cuando se suspende su uso, inmediatamente regresan los síntomas de la enfermedad con mayor intensidad.

Tratamiento para la ansiedad

Es de vital importancia que el consumo de medicamentos para la ansiedad sea estrictamente por prescripción facultativa, y además esté complementado con un ciclo adecuado de psicoterapias que te brinde las herramientas psicológicas necesarias para enfrentar y conquistar tus temores y disminuir paulatinamente la dependencia a estos fármacos que pueden ser de alto riesgo.

Debo admitir que me encuentro mucho más familiarizada y estoy completamente a favor de dar prioridad a las terapias de orientación y programas pedagógicos como medios para superar la ansiedad de forma definitiva y muchos trastornos más, sin embargo, también reconozco que en muchos casos es absolutamente imprescindible la terapia farmacológica para ayudar al paciente a mejorar su calidad de vida de forma inmediata, en vista de la gravedad de su situación, pues los efectos secundarios de los medicamentos pueden ser soportados y mientras que los resultados de las terapias no son efectivos como se espera.

Recuerden que “cada cabeza es un mundo” y definitivamente no podemos esperar que todas las personas reaccionen de la misma manera con las mismas herramientas contra la ansiedad.

En estos casos, lo que termina siendo determinante para mí al tomar la decisión sobre el tipo de tratamiento a indicar, es la evaluación de costo beneficio, es decir, si es mayor el riesgo de los síntomas de la ansiedad que el de los efectos colaterales del medicamento, irremediablemente hay que prescribir el fármaco apropiado, sobre todo en pacientes con pensamientos suicidas o ataques de pánico que ya han puesto en peligro su vida o su salud de forma deliberada o inconsciente a causa de la ansiedad, la depresión, el estrés o alguna fobia sin control.

Entre los fármacos más frecuentes en el tratamiento para la ansiedad o algún trastorno con efectos incontrolables, usamos los antidepresivos, los benzodiacepinas y los betabloqueadores.

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