AMAXOFOBIA: MIEDO A CONDUCIR UN VEHÍCULO

AMAXOFOBIA. ¿Te sientes muy angustiado con solo pensar en ponerte frente al volante de un vehículo? ¿Con frecuencia prefieres caminar largas distancias que subirte a un taxi? Si te sientes identificado probablemente padezcas amaxofobia, un trastorno cada día más común en nuestra sociedad que según estudios reconocidos a los que he tenido acceso, afecta a por lo menos el 20% de los conductores españoles,  resaltando que más del 75% de los amaxofóbicos son mujeres. Para conocer más sobre cómo la amaxofobia puede condicionar tu vida y las herramientas disponibles para superarla, te invito a seguir leyendo el presente artículo.Miedo a conducir

Definición de la Amaxofobia

No debe ser confundida con los nervios naturales que pudiera sentir un conductor novato o un aprendiz al tomar un volante.

La amaxofobia se conoce como el miedo irracional y desproporcionado a conducir, sin embargo en ciertos casos severos el amaxofóbico puede sentir pánico incluso por la idea de trasladarse en cualquier tipo de vehículo, sin importar si lo conduce él mismo u otra persona.

En términos de psicología cognitivo conductual la amaxofobia se entiende como la consecuencia de un proceso donde el afectado asocia al tráfico con el concepto de peligro y percibe al resto de los conductores como una amenaza, por lo que el miedo a conducir se configura como un mecanismo de defensa para preservar su integridad física y su vida.

Causas de la Amaxofobia

Al pensar en las posibles causas de la amaxofobia, quizás lo primero que viene a tu mente es la experiencia traumática de un accidente de tránsito y estás en lo correcto esa constituye una de las causas más frecuentes pero no es la única, también he atendido otros casos de amaxofobia causados por los siguientes factores:

  1. Miedo a la responsabilidad (hipengiofobia) que representa conducir un vehículo.
  2. Temor a estar atrapado en el tráfico sin una forma rápida de escapar (claustrofobia).
  3. Falta de autoestima y/o confianza en sí mismo.
  4. Padecer afecciones cardíacas y temer por la posibilidad de sufrir un infarto mientras conduce.

Síntomas de la Amaxofobia

Como ya he comentado la amaxofobia es un miedo exagerado al acto de conducir, el cual es altamente incapacitante para quien lo padece ya que se manifiesta acompañado de reacciones fisiológicas y emocionales incontrolables que condicionan la conducta de quien sufre esta condición psicótica. Entre los síntomas comunes que expresan los amaxofóbicos menciono los siguientes:

Síntomas psicológicos

Ataques de ansiedad, pesadillas recurrentes con accidentes de tránsito, pensamientos catastróficos relacionados con el acto de conducir, fijación de la idea de que su muerte ocurrirá en una tragedia automovilística, entre otros.

Síntomas fisiológicos

Parálisis al estar frente a un volante o con solo pensar en ello, temblor, agitación del ritmo cardíaco, alteración de la presión arterial, entre otros.

Ambos grupos de síntomas se manifiestan simultáneamente y son los que definen el miedo a conducir como una fobia, que debe ser atendida terapéuticamente para ser superada.

Personas que sufren Amaxofobia

Algunos pudieran imaginar que los conductores jóvenes o con poca experiencia son los más propensos de sufrir amaxofobia, sin embargo tras años de trabajo en el campo puedo afirmar con absoluta propiedad que el temor a la conducción se presenta con mayor incidencia en personas con mucho kilometraje recorrido frente al volante, recientemente consulté un informe que sitúa la edad media de la aparición de este trastorno en los conductores españoles en torno a los 35 años, con un marcado sesgo proporcional hacia las damas dado que 3 de cada 4 amaxofóbicos son mujeres.

¿Por qué las mujeres padecen más Amaxofobia?

El talento para conducir popularmente se les atribuye a los hombres, es frecuente escuchar chistes menospreciando la capacidad de las damas para el volante y al observar una imprudencia de tránsito cometida por una conductora femenina, es común que alguien diga: “tenía que ser mujer”, es como que si para la cultura popular nosotras tuviéramos una carencia genética que nos impide conducir tan bien como nuestros pares masculinos, tanto así que en algunos países a las damas se les prohíbe por ley manejar un vehículo.

Este tipo de ideas puede predisponer a muchas mujeres a negarse ellas mismas a tomar un volante, al aceptar de forma inconsciente que conducir es algo muy complejo para ellas.

También he conocido casos de mujeres que ya tienen experiencia conduciendo, sin embargo cuando alcanzan una mediana edad y ya son madres, surge en ellas un extraordinario instinto protector y necesidad de tener todo bajo control, por lo que actividades cotidianas como llevar a sus chicos a la escuela pueden resultar altamente estresantes y desgastantes por la persistente preocupación sobre los peligros que tienen que superar en el trayecto mientras ella conduce.

En mi experiencia profesional he comprobado que estos factores pueden derivar en cuadros de amaxofobia en las damas, con diversos niveles de intensidad.

¿Cómo saber si padeces Amaxofobia?

Para ayudarte a descifrar si realmente padeces amaxofobia te entrego el siguiente test, que debes responder de forma franca según tus reacciones en estas determinadas situaciones:

  1. ¿Evitas conducir sin importar el costo o las consecuencias de tu decisión?
  2. ¿Tomas decisiones importantes en tu vida, como donde estudiar o dónde trabajar, basadas en el factor de si debes conducir para llegar a esos sitios?
  3. ¿Te atormenta constantemente la idea de perder a tus seres queridos en un accidente de tránsito?

Si sospechas que padeces amaxofobia o manifiestas síntomas leves de esta condición debes buscar asistencia profesional. El objetivo del anterior cuestionario es brindarte una orientación básica, sin embargo es tu terapeuta de confianza luego de mayores indagaciones y técnicas especializadas, el que puede diagnosticarte con mayor exactitud.

Relación con otras fobias  

En mis años de estudio, he invertido una importante cantidad de tiempo en investigar la forma cómo actúan las fobias y su tendencia a asociarse con otros trastornos, complicando cada vez más la vida de la víctima cuando no son tratadas a tiempo. Por lo que he podido dilucidar que esta enfermedad puede manifestarse por sí sola, pero también puede ser producto de la interacción de otras fobias como la gefirofobia (miedo a cruzar puentes) y la acrofobia (miedo a las alturas). Si una persona presenta ataques de ansiedad a causa de estar en un túnel o en puente, es normal que su miedo se agrave con solo pensar en la posibilidad de enfrentar un episodio de pánico mientras maneja sobre un puente a gran altura.

Hace unos años asistí a una conferencia de profesionales de salud mental en Lisboa y presté especial atención a una ponencia dictada por un Doctor de origen griego, quien se enfocó en describir las enfermedades de la mente más comunes que afectan la movilidad de las personas en el mundo, encabezando la lista la amaxofobia, seguida por la aerofobia (miedo a volar en avión) y la talasofobia (miedo a los viajes en barco), estas tres condiciones son similares en cuanto al proceso cognitivo, que modela la conducta fóbica en la mente de la víctima y además guardan en común los posibles factores que las originan.

En este punto puede sumarse a las tres fobias mencionadas anteriormente, la tacofobia (miedo a la velocidad) y es que es inevitable que en los tres vehículos que ya se han descritos (automóviles, aviones y barcos) no se tome en cuenta la rapidez que cada uno de ellos puede llegar a alcanzar.

Tratamiento para la amaxofobia

Lo esencial que debes tener siempre en cuenta es que aun en medio de la amaxofobia hay cosas positivas. Lo primero es que nos hace más fuertes porque si superamos un miedo tan intenso podemos superar cualquier cosa y lo segundo (y esto es lo más importante) es que tiene solución y no es otra que conducir, el miedo a manejar un vehículo se conquista poniéndote al frente del volante de un vehículo, ahora bien para que la recuperación pueda ser eficaz y definitiva debes dar este paso armado con las herramientas que sólo puedes encontrar en la asistencia psicoterapéutica.

Como terapeuta en lo primero que me enfoco es en reforzar la confianza en sí mismos de mis pacientes amaxofóbicos, además de enseñarlos a disminuir sus niveles de estrés con ejercicios de relajación, al completar esta fase avanzamos a la programación cognitiva que consiste en lograr que su mente deje de asociar el acto de conducir con tragedias y muerte, es necesario que el paciente internalice que las probabilidades de morir en un accidente de tránsito son bajas y que si maneja adecuadamente son mayores lo beneficios que puede obtener para su vida que los probables riesgos.

Luego es el momento de la experiencia terapéutica de conducción simulada, recreando situaciones comunes en el tráfico o incluso usando algún videojuego o dispositivo de realidad virtual, una vez cumplida esta etapa del tratamiento espero que mi paciente esté listo para dar por conquistado su miedo y poder ponerse al control de un vehículo con toda normalidad, primero acompañado de alguien de su confianza en sitios poco transitados con bajo riesgo, para luego ir alcanzando paulatinamente la autonomía absoluta en la actividad del manejo vehicular.

No hay medicinas mágicas para la amaxofobia, ni para ninguna otra fobia sin embargo con esfuerzo y con el apoyo de un buen terapeuta en un tiempo razonable puedes ver resultados favorables.

Si notas que padeces alguno de los síntomas descritos en este artículo acude a un psicólogo que te inspire confianza y además te invito a compartir esta información en tus redes como una contribución a tus amigos que pudieran estarla necesitando.  

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