ACROFOBIA: MIEDO A LAS ALTURAS

ACROFOBIA. El temor a las alturas puede constituir una respuesta sensata, frente a situaciones potencialmente peligrosas. Sin embargo si la razonable cautela se convierte en angustia extrema e irracional frente a situaciones que no representan peligro alguno, estamos hablando de una patología, que debe ser tratada psicológicamente. Aproximadamente el 5% de los seres humanos sufren de acrofobia, que es el término para denominar el miedo a las alturas, también se le conoce como altofobia y batofobia.

Los pacientes que presentan esta condición, hacen todo lo posible para evitar alturas, incluyendo edificios altos, gradas y puentes. Al verse obligados a enfrentarse a tales situaciones, suelen sentirse perturbados e inhabilitados física y emocionalmente.

Relación de Acrofobia con vértigo

Mucha más incidencia en la población tiene lo que denominamos intolerancia a la altura visual, que para quienes la padecen estar en un lugar alto, representa un estímulo visual, que genera sentimientos o sensaciones desagradables, como el temor frente a la posibilidad de perder el equilibrio y caer al vacío.

En mi experiencia profesional, he podido constatar que esta condición también denominada vértigo de altura, es menos reconocida y menos atendida terapéuticamente. Ya que aunque es más frecuente que la acrofobia, sus síntomas son mucho más leves, y la mayoría de las personas que la padecen no consideran la necesidad de asistencia psiquiátrica o psicológica, sino que asumen su condición como una peculiaridad o una característica más de su personalidad. Simplemente con una expresión como “no me gusta la altura”, así como por ejemplo a otras personas pudiera no gustarles, levantarse temprano y no por eso acuden al médico.

¿Cuántas personas sufren de vértigo de altura?

En un estudio realizado por unos científicos alemanes, publicado en la revista Journal of Neurology, expone que casi una de cada tres personas describió sufrir de vértigo de altura, hubo mayor incidencia en personas con más de 20 años de edad. También se determinó que la condición es más común en las mujeres.

Diferencias de la Acrofobia con el vértigo de altura

En mis estudios académicos aprendí que la intolerancia a la altura visual, está relacionada con anomalías, como migrañas, convulsiones, trastornos del nervio vestibular, de la corteza cerebral o del oído interno, o lesiones en los lóbulos parietal o temporal.

A diferencia de la acrofobia, que se manifiesta con síntomas mucho más intensos, que literalmente paralizan e inhabilitan a la persona cuando se encuentra frente al estímulo visual de la altura, y no está relacionada con lesiones ni trastornos físicos, sino con experiencias, emociones y/o traumas psicológicos.  

La intolerancia a la altura visual y la acrofobia en realidad están estrechamente relacionadas, e incluso la primera puede desencadenar en la segunda. Sin embargo, como ya lo dejé claro en el párrafo anterior, el vértigo de altura representa una angustia de menor grado, comparada con el pánico que manifiesta un paciente acrofóbico.

No obstante las dos condiciones guardan en común, el hecho de ser provocadas por el mismo estímulo (altura). Lo que dictamina la distinción entre ambas, es que el vértigo de altura no cumple con los criterios de una fobia propiamente dicha, tal como lo establece el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (la “constitución” para nosotros los profesionales de la salud mental).

Un antiguo miedo

Es probable que usted se sienta tentado a pensar que el hombre moderno, que parece empeñarse cada vez más en desafiar las leyes naturales, incluyendo la gravedad, con teleféricos, puentes, rascacielos y aviones, es responsable de la acrofobia.

Sin embargo, he tenido oportunidad de verificar en diferentes investigaciones que se han publicado sobre el tema, que  tanto la acrofobia como el vértigo de altura, datan al menos desde los tiempos de la antigua Grecia.

Existen registros griegos de historias, prosas y epopeyas, como las de un notable ateniense, que era incapaz de atravesar un puente sin sentirse angustiado al mirar abajo, cuando se encontraba a medio camino, con síntomas físicos y emocionales muy intensos, incluyendo fallas en la vista y la sensación de quedarse paralizado y sin fuerzas para avanzar.

También se hace alusión a la acrofobia en los primeros libros médicos chinos, así como en los textos de historia del imperio romano y en su mitología. Por ejemplo, el poeta romano Ovidio, describe en su obra Metamorfosis,  a Faetón (hijo mortal del dios sol) como tembloroso y con sensaciones de inquietud, cuando apreciaba la tierra desde las alturas al conducir el carro solar de su padre. El poeta relata cómo se entenebrecía el alma y el ánimo de Faetón, en esta situación, a pesar de que la energía y luz de su padre resplandecían en él.

Los eruditos hacen conjeturas sobre que el propio autor Ovidio sufría de acrofobia, y plasmó sus propias sensaciones en la personalidad del protagonista de su reconocida obra.

En tiempos contemporáneos, hemos conocido de muchas estrellas y personas famosas que padecen acrofobia, como el poeta y científico alemán Johann Wolfgang von Goethe y el múltiple ganador del premio Óscar, el estadounidense Woody Allen.

Implicaciones de la acrofobia

He tenido la oportunidad de atender casos extremos, en los cuales la acrofobia llegó a perjudicar las actividades cotidianas del paciente, afectando su vida por completo. Inhabilitándolo para conducir, al tener que atravesar puentes, exponiéndose a ataques de ansiedad, pánico y mareos, que constituyen un potencial peligro de muerte, cuando se está frente a un volante. También he conocido de personas acrofóbicas, que se han visto en la obligación de rechazar importantes oportunidades laborales, por la imposibilidad que tienen de vivir o trabajar en pisos altos de edificios, de subir escaleras mecánicas o ascensores de vidrio.

Relación con otras fobias

La acrofobia se correlaciona con otras fobias, manifestándose simultáneamente en un mismo individuo. Un ejemplo clásico que he atendido en reiteradas ocasiones en mi consulta, es la mezcla de la acrofobia, con la aerofobia (miedo a volar), que juntas dan lugar a la barofobia (miedo a la gravedad).  

También tiene relación con la batofobia (miedo a las profundidades), en el sentido que ambas tienen en común el vértigo visual como uno de sus posibles síntomas, sin embargo, como sabemos en la acrofobia el estímulo son las alturas y en la batofobia, son las profundidades.

Claves para superar la Acrofobia

Probablemente la acrofobia se está interponiendo en tu avance académico o laboral, mi mensaje para ti es que no tienes porque conformarte con esta situación, por lo que a continuación expongo algunas recomendaciones, que debes tomar en cuenta para superar este miedo:

1. Asume tu miedo, conócelo y enfréntalo

Negando tu temor no vas a solucionar nada, el primer paso es reconocer tu condición, saber de qué se trata, que la motiva y enfrentarla con todas las herramientas disponibles, incluyendo asistencia profesional.

2. Exponte progresivamente a tu acrofobia

Cada día intenta llegar un piso más alto en algún edificio, y cuando lo logres motívate y siéntete orgulloso, pide apoyo de tus amigos o familiares en esta tarea.

3. Comprende tus propios límites

Es realmente difícil superar este tipo de condiciones psicóticas con simple ejercicio de voluntad o dominio propio, si tu fobia es muy intensa, y va más allá de los límites que puedes controlar, no dudes en acudir a un especialista de la salud mental.

Tú puedes enfrentar y superar la acrofobia, no permitas que esta te controle, y pueda complicarse con otras fobias que te hagan prácticamente inviable la existencia. Si requieres asistencia profesional, no dudes en ponerte en contacto conmigo, dado que poseo amplia experiencia en estos casos, y estoy segura que puedo ayudarte a mejorar tu salud mental y por ende tu calidad de vida.

Para obtener mayor información sobre miedos, fobias y otros problemas de salud mental, te recomiendo seguir disfrutando, los continuos artículos, que con agrado publico para ti y además comparte esta información en tus redes, para que tus amigos también encuentren el apoyo que pudieran necesitar.

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