FRONEMOFOBIA: MIEDO A PENSAR

FRONEMOFOBIA. Se trata del miedo o pánico intenso a Pensar o a los pensamientos. Parece mentira que alguien pueda tenerle terror a los pensamientos  ¿no? pero ya sabemos que cuando se trata de fobias, todo es posible. Las personas que padecen de fronemofobia tratan de mantenerse ocupados todo el día, y por supuesto delegan a otros a que razonen y tomen decisiones por ellos, para evitar tener que pensar en cosas tan triviales como ¿Qué van a desayunar? ¿Qué ropa se colocaran?, se convierten en seres sumisos, presos de su propio miedo.

Miedo a pensar

Origen de la Fronemofobia

Como he dicho en mis publicaciones anteriores las fobias son generadas por hechos traumáticos, que de una u otra manera afectan a las personas que los presencian. Por lo general, la fronemofobia se origina luego de una situación de emergencia en la cual se requería tomar una decisión acertada para solventar un problema, o incluso para socorrer la vida de una persona, y esta no terminó siendo la correcta. En otros casos, la preocupación a un posible fracaso puede influir en el desarrollo de este miedo. Esta es una de las fobias más perjudiciales para el ser humano porque le impide ser el dueño de su propio destino, al dejar las decisiones más significativas de su vida en manos de otras personas.

Síntomas de la Fronemofobia

Los síntomas que caracterizan a los pacientes que padecen esta fobia son ataques de pánicos, ansiedad, dificultad para respirar, aislamiento social, depresión, entre otros. En mi experiencia con fronemofóbicos estos tratan de evitar cualquier contacto con las personas, así se libran de pensar a la hora de establecer una conversación, en los casos más extremos prefieren entrar en estados de inconsciencia, sueño inducido, coma o la misma muerte.

Tratamiento de la Fronemofobia

En los casos más severos de Fronemofobia, los pacientes no aceptan recibir ayuda terapéutica para evitar la interacción con el especialista y con ello, pensar. Pero el 90% de los fronemofóbicos deciden recibir ayuda, y en estos casos se recomiendan reiteradas sesiones psicológicas, en las cuales se tratan de aplicar terapias de relajación, hipnosis, programación neurolingüística.

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