BACILOFOBIA: MIEDO A LAS BACTERIAS, GÉRMENES Y VIRUS

BACILOFOBIA. Esta fobia se registra en la literatura científica con varios nombres, pero en todo caso los especialistas la definimos como el miedo enfermizo e infundado que puede manifestar un individuo hacia los microorganismos, tales como bacterias, gérmenes y virus. Las personas que padecen esta patología también conocida como bacteriofobia o germofobia presentan un cuadro clínico relacionado con el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), evidenciado en la manía por lavarse las manos de forma excesiva, así como también en la obstinación por evadir cualquier contacto humano y evitar tocar objetos considerados sucios como el dinero o los sanitarios, conllevando serias limitaciones en la vida de quien padece esta enfermedad.Bacilofobia: Miedo a las bacterias, los gérmenes y los virus

Causas de la bacteriofobia

Por lo general los científicos especializados en la materia dividimos las posibles causas de todas las fobias en dos categorías:

Genéticas

En el caso específico del miedo a las bacterias, cabe destacar que a lo largo de la historia la humanidad ha sido víctima de infinidad de epidemias causadas por microorganismos, las cuales han acabado con poblaciones enteras, por lo que es comprensible que se haya creado cierta resistencia evolutiva hacia los microbios.

En épocas ancestrales estos males se le atribuían a castigos divinos o ataques de espíritus malignos, no obstante, desde que se empezó a estudiar la microbiología y la humanidad entendió que estos seres vivos invisibles son los responsables de muchas enfermedades, que se pueden evitar tomando en cuenta ciertas medidas sanitarias y de higiene personal.

He podido leer en ciertas fuentes no oficiales, pero con estudios muy serios y creíbles, que resulta muy probable que ante la amenaza que han representado los gérmenes para la especie humana, la evolución nos haya dotado de una especie de alerta en la forma de un miedo razonable hacia los microbios, por ello a la mayoría de los seres humanos nos desagrada el mal olor y los ambientes poco salubres.

Experiencias traumáticas

Sin embargo, a lo largo mi vida profesional he podido determinar que algunas personas pueden heredar cierta predisposición genética dominante a manifestar niveles de miedo excesivo o pánico a los microbios, condición que se puede ver reforzada por alguna experiencia traumática trayendo como consecuencia el desarrollo del trastorno psicótico conocido como bacilofobia o germofobia.

Según pude leer cuando realizaba la investigación preliminar para preparar este material informativo, estas experiencias traumáticas causantes del miedo a los microbios proliferaron en la población mundial a mediados del siglo XX, cuando surgieron una serie de enfermedades incurables contagiadas por virus y otros microorganismos en el ambiente o por transmisión sexual.

De hecho, hace unos años atendí a una dama de mediana edad, llamada Leticia, quien había desarrollado un cuadro agudo de bacilofobia, el cual pudimos determinar en medio de las sesiones de psicoterapia que fue originado por la experiencia vivida por la abuela de la paciente, quien fue una sobreviviente de la gripe española a principios del siglo XX la cual mató alrededor de 40 millones de personas incluida a casi toda su familia.

Es probable que Leticia haya heredado cierta resistencia genética frente a los microorganismos, dado que este virus por poco acaba con toda su familia mucho antes de que ella naciera. Pero lo que sin duda fue determinante para que ella desarrollara este irracional miedo a los gérmenes, que le hacía andar siempre con tapaboca y usar guantes de látex en todo momento, fue crecer escuchando la devastadora historia contada por su abuela.

Además, cuando Leticia alcanzó la adolescencia pudo investigar por su cuenta la magnitud de los daños causados por aquel virus del que hablaba su abuela, el cual fue propagado por las tropas que se desplazaban de país en país durante la primera guerra mundial. Esto propició el desarrollo de esta fobia en el inconsciente de Leticia, que le hacía tomar medidas extremas para evitar ser contagiada por un virus similar.

El perfil de Leticia me permitió determinar que las causas de su trastorno psicótico pudieran tener un trasfondo genético, pero que el factor predominante era la experiencia traumática que, aunque no vivió en carne propia, ella la tomó de forma muy personal por el testimonio vivencial que pudo escuchar de su abuela desde que era muy niña, el cual registró en su inconsciente y más tarde se manifestó en esta fobia a los gérmenes.

Síntomas de la germofobia

Bacteriofobia: Miedo a los microbios

Existen personas que se pueden tomar muy en serio el asunto de la higiene personal y la limpieza del ambiente en el que se desenvuelven (hogar, lugar de trabajo,), sin embargo, los síntomas manifestados por un germofóbico van más allá de lo que se puede considerar una actitud abnegada por la limpieza, para convertirse en una conducta completamente irracional.

Trastorno obsesivo compulsivo

En cierta ocasión conocí de un caso de bacilofobia, cuyo síntoma más intenso manifestado por el paciente era su compulsiva obsesión por lavarse las manos y estregárselas con tanta vehemencia hasta romperse la dermis y hacerlas sangrar.

Aislamiento social

También he conocido interesantes casos de esta fobia publicados en revistas científicas especializadas, en los que otros de los síntomas típicos de la enfermedad es la decisión consciente de aislarse socialmente, por la presunción de que el estar expuesto al contacto o si quiera al aliento de otras personas representa un peligro para la vida del germófobo, debido a la cantidad de gérmenes patógenos que puede recibir, respirar o inhalar de otro ser humano o animal.

Síntomas fisiológicos

De igual forma es ampliamente conocido en la comunidad científica que esta patología suele manifestarse con síntomas fisiológicos como taquicardia, jaqueca y ataques de pánico o ansiedad, los cuales se hacen evidentes cuando quien los padece se encuentra cerca de lo que considera una potencial fuente de contaminación, tal como el pasillo de un hospital, un baño público o, por ejemplo, si es lamido por un perro.

Relación con otras fobias

Hace un tiempo tuve oportunidad de leer el trabajo documental de un colega que basó su tesis doctoral en esta psiconeurosis, el mismo indicaba que tal como ocurre con la mayoría de las fobias, la bacilofobia puede derivar en otros trastornos mentales que pueden atacar de forma alternada o simultáneamente según el grado de afectación y de evolución de las patologías asociadas.

Mi colega hace especial referencia a ciertas fobias, relacionadas con el miedo a las bacterias, que pueden afectar seriamente la estabilidad mental y la calidad de vida del individuo. Entre las más recurrentes se encuentra la ripofobia, que es el temor enfermizo a ir al baño o defecar, esta condición puede ser consecuencia de la misma fobia a patógenos microscópicos alojados en las heces fecales, tales como la E. coli.

Entre otras fobias relacionadas con la bacteriofobia se encuentra también el temor exacerbado e irracional hacia las aves de corral (Alektorofobia), el mismo puede ser ocasionado por la idea de que las gallinas, pollos y otros animales similares son portadores y transmisores de virus que causan enfermedades en el ser humano, como la gripe aviar.

Lo mismo ocurre con otras fobias como la que sufre Orlando Bloom, el famoso actor de Piratas del Caribe, a quien los cerdos le provocan ataques de ansiedad pues no soporta su presencia, ni su olor, ni mucho menos los puede ingerir.

He podido constatar que este tipo de cuadros patológicos pueden ser originados por los prejuicios surgidos a partir de la proliferación de la epidemia influenza AH1N1 en el año 2009, la cual fue conocida popularmente como gripe porcina, por lo que muchas personas pensaron que en realidad esta enfermedad era transmitida por gérmenes presentes en la carne de cerdo.

Otra fobia estrechamente vinculada con el miedo a los microbios es la misofobia. A menudo esta patología es reconocida como un sinónimo de la bacilofobia, no obstante, la misofobia es el temor a la suciedad mientras que la bacilofobia o bacteriofobia es motivada por el hecho de suponer la presencia de microorganismos así todo luzca aparentemente limpio.

Tratamiento para la bacilofobia

En este tipo de casos no suele ser necesaria la prescripción de fármacos, a menos que los síntomas de la ansiedad sean tan fuertes que no nos permitan avanzar en el proceso de rehabilitación o limiten al extremo la vida de mi paciente hasta el punto de que ni siquiera pueda asistir a las sesiones de psicoterapia.

Entre las técnicas terapéuticas más comunes que implemento para atacar a este tipo de fobias se encuentran las siguientes:

Terapias conductuales cognitivas

En la aplicación de este tratamiento para la fobia a los gérmenes procuro exponer a mis pacientes de forma controlada y gradual al objeto de su miedo, habiéndolo preparado psicológicamente de modo que internalice la idea de forma consciente, de que ciertas acciones habituales en la vida de cualquier ser humano cómo dar la mano, abrazar o besar no constituyen un peligro mortal como él/ella lo siente a causa de su temor patológico a los microbios.

Programación Neurolingüística

Cómo psicoterapeuta me corresponde analizar la forma cómo mi paciente percibe su entorno, para de este modo determinar el origen de la actitud equivocada con la que está afrontando las situaciones que motivan los síntomas de su fobia y proceder a prescribir ejercicios mentales y brindarle la debida orientación para reestructurar sus patrones de pensamiento e inducir una actitud positiva que le permita conquistar su miedo.

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