ASTENOFOBIA: MIEDO A DESMAYARSE

ASTENOFOBIA. Es definida por muchos psicólogos como el miedo irracional de sentirse débil o desmayarse, es decir, el temor a una pérdida inesperada de la conciencia. Esta fobia puede ser provocada por tener experiencia con diversas condiciones médicas, como la presión arterial baja o un trastorno de ansiedad, pero su desarrollo no depende de ningún problema médico subyacente. Los astenofóbicos temerán quedarse quietos por largos períodos de tiempo, constantemente quieren mantenerse en un estado activo, ya sea haciendo ejercicios u otras actividades dinámicas, como caminar, frotarse las manos, hablar con otras personas para distraerse, entre otras.

Miedo a desmayarse

Diferentes tipos de desmayo

Constantemente aclaro a mis pacientes astenofóbicos que el miedo a desmayarse y los desvanecimientos en ciertas situaciones son dos cosas muy diferentes. Por lo general, cuando nos desmayamos se debe a que la presión arterial cae de repente y nuestro cerebro no recibe suficiente oxígeno, por ende, es la forma natural de ayudarlo a obtener suficiente sangre rica en oxígeno.

Sin embargo, cuando estamos ansiosos, en realidad nos ponemos más tensos y la presión arterial aumenta, empezamos a sentir como nuestras piernas empiezan a estar más débiles y temblorosas, pero, esto es un miedo a la pérdida de control y posible vergüenza en una situación social, o mejor conocido como un ataque de ansiedad.

Origen del miedo a desmayarse

La Astenofobia se vincula casi siempre por la preocupación a los peligros que presenta. Un desmayo inesperado puede llegar a ser una amenaza a la seguridad física de quien lo padezca. Aquellos que son propensos a desmayarse pueden sentirse ansiosos por su desorden, porque saben que puede ocurrir en cualquier situación o entorno. Las lesiones en la cabeza u otros problemas pueden traer como consecuencia un desmayo ocasionando que se caiga sobre superficies duras, esto sin duda genera pánico en personas inseguras o con problemas de confianza, desarrollando así el padecimiento de esta fobia.

Además, ciertos individuos tienen ansiedad social provocada por constantes eventos inoportunos, vergonzosos o desagradables con otras personas, siendo el desmayo una reacción al no poder manejar ese tipo de situaciones, perdiendo así la conciencia a corto plazo seguido por una recuperación completa, aunque puede incluir una sensación de malestar general, a menudo acompañada de aturdimiento y mareos.

Otras causas de la astenofobia

Ciertas condiciones, como el embarazo, pueden causar sensación de debilidad y terminar en un desmayo. La tensión adicional en el sistema cardiovascular puede estar presente en una mujer embarazada, para aquellas mujeres que han experimentado esas circunstancias, tienen mayores riesgos de padecer esta fobia. Del mismo modo, las que han escuchado relatos de desmayos y debilidad en el embarazo pueden sentir temor a que les suceda.

Por otra parte, el miedo a una enfermedad seria puede causar este miedo irracional, es decir, si el desmayo no va acompañado de un diagnóstico subyacente, la persona empezará a estar muy temerosa de que “algo anda mal con ella”. En casos como estos, un examen médico completo resulta tranquilizador, siendo mejor llegar al fondo del origen de ese colapso en lugar de preocuparse todo el tiempo. La mayoría de las condiciones que causan estos síntomas pueden ser tratadas eficazmente.

Por increíble que parezca, algunos adolescentes han optado por jugar un juego mortal conocido como “the fainting game” o “juego del desmayado”, donde usan una sábana o algún otro implemento para provocar desmayos, el punto es obtener alguna clase de recompensa. Cuando el juego estaba de moda, tuve la oportunidad de tratar un joven adolescente que después de haber experimentado ese juego, empezó a manifestar un terror a desmayarse, asociando así la pérdida del conocimiento con una muerte próxima, en pocas palabras, quedó traumatizado por esa terrible experiencia.

Síntomas de la astenofobia

El miedo puede manifestarse de muchas maneras, siendo la forma más común los ataques de pánico, estos son bastantes frecuentes cada vez que el fóbico se siente débil o en una situación sumamente estresante para él. Asimismo, la ansiedad intensa y persistente que causa conduce a sentimientos de terror, dolores de cabeza, náuseas y una percepción de querer huir del lugar donde se encuentra.

Consecuencias de su padecimiento

Los astenofóbicos presentan toda una gama de efectos secundarios, tanto físicos como emocionales, terminando en un gran estrés para ellos y afectando sus relaciones personales, laborales y académicas. En un reciente estudio que leí sobre estas fobias, señalaba que los pacientes con casos graves de este tipo de fobia tienden a visitar constantemente médicos, para cerciorarse que no se encuentran enfermos con un mal que les pueda ocasionar un vahído.

Tratamiento para combatir la astenofobia

La mejor estrategia para tratar las fobias es la psicoterapia. Es importante abordar cualquier temor interno y recuerdos reprimidos que actúan como disparadores constantes. En algunos casos, es posible disminuir la gravedad de los síntomas a través de la terapia cognitiva conductual, de igual forma, la terapia con la programación neurolingüística es eficaz en este casos. Los antidepresivos pueden ser necesarios para tratar los síntomas físicos y emocionales como la ansiedad que afectan la vida cotidiana de una manera negativa, pero, solo deben ser utilizados en los casos más severos.

Cabe mencionar que muy pocas personas padecen esta fobia, significando que haya una escasez de información con respecto a ella. Te agradecería muchísimo si compartes este artículo en tus redes sociales, del mismo modo, me comprometo a resolver cualquier duda que se presente en la sección de comentarios.