TRIPOFOBIA: MIEDO A LOS AGUJEROS

TRIPOFOBIA. ¿Sientes angustia con sólo pensar en un panal de abejas? ¿Cuando te cruzas con imágenes en las redes sociales, que poseen muchos hoyos aglomerados, como las de la flor de loto, es algo que te resulta absolutamente insoportable de mirar? Si es así, probablemente padezcas tripofobia, el miedo irracional y persistente a los agujeros, no generalmente a los enormes, sino más bien de los agujeros pequeños, que se agrupan en figuras geométricas, con patrones repetitivos. He podido notar que el cuadro clínico, de esta condición psicótica, es bastante inusual, y difícil de explicar para el paciente.

En todos los casos de tripofobia, que he tenido oportunidad de tratar, los pacientes me informan, que tienen una reacción adversa e inevitable, ante las imágenes de huecos u objetos con perforaciones.Miedo a los agujeros

Reseña histórica de la Tripofobia

En la comunidad científica, utilizamos el término tripofobia para referirnos, específicamente al miedo patológico, hacia los objetos que tienen un patrón irregular de agujeros, tales como las colmenas de abejas o las colinas que sirven de hogar a las hormigas. Comenzamos a utilizar este término, para describir dicha condición en 2005.

En lo personal me fascina, investigar y estudiar sobre todos los aspectos de las diferentes fobias, que tengo oportunidad de tratar a diario. En el caso de la tripofobia, he podido averiguar que fue descrita por primera vez, por los investigadores británicos Arnold Wilkins y Geoff Cole. Estos especialistas, plantearon que la base para esta reacción adversa, puede estar más relacionada con factores biológicos, que con patrones de cultura o comportamiento adquiridos.

Incidencia de la Tripofobia

El 16% de las personas (19% mujeres y 12% hombres), se ponen visceralmente molestos después de mirar imágenes de agujeros aglomerados o protuberancias. Estos grupos de agujeros son comunes en la naturaleza, por ejemplo: en algunas semillas, en el queso o en burbujas de jabón agrupadas.

Causas de la Tripofobia

En mis años de estudio, sobre esta condición, me he encontrado con que existen dos teorías fundamentales, respecto al porqué una persona puede padecer tripofobia.

Evolucionista

Una de las hipótesis generalmente aceptadas, en la comunidad científica, es la que plantean los evolucionistas, y que ha cobrado mucha fuerza, desde la primera vez que se describió la tripofobia.

Los evolucionistas explican, que los animales más voraces o venenosos, para el ser humano, que ocasionaron muchas muertes, entre los ancestros de nuestra especie, son aquellos que exhiben estas figuras, que son objeto del pánico en los tripofóbicos. Como es el caso de las tarántulas, el jaguar, la cobra, entre otros.

Entonces la tripofobia, según este enfoque tiene que ver con una respuesta evolutiva, viniendo a ser la expresión de la reminiscencia, de un miedo que antiguamente ayudó, a muchos seres humanos a sobrevivir, frente a los animales más letales de la tierra.

Traumas

He tenido en mi consulta a varias personas que han padecido esta condición, y como en todas las fobias que trato, en mi desempeño facultativo, aparte de aplicar la técnica habitual terapéutica para estos casos, me enfoco en buscar la raíz principal del trastorno. Y he encontrado muchas veces, que tiene que ver con situaciones personales muy profundas.

Por ejemplo en alguna ocasión, atendí a una paciente llamada Laura, que tenía fobia a los puntos negros juntos, más bien a todo lo que fuese oscuro junto. Luego de varias charlas con esta chica, pude encontrar la correlación de su condición, con un intento de abuso sexual del que había sido víctima, el cual tenía reprimido en su recuerdo, este suceso creó de forma subconsciente, en la mente de mi paciente, una relación entre el vello púbico, con la idea de peligro. Y simplemente cuando veía, puntos negros juntos, esto le ocasionaba un terror tremendo, acompañado de gritos y mucha desesperación.

Por lo que he podido determinar, que en general las imágenes, de agujeros, puntos o figuras geométricas con patrones repetitivos, no causan miedo en sí mismas en el paciente tripofóbico. Sino que estas imágenes, son más bien un detonador, de situaciones mucho más profundas que pueden estar reprimidas en la mente humana, pero que por alguna razón el individuo aprendió a asociarlas con estas figuras.

Síntomas de la Tripofobia

En cierta ocasión, leí un artículo publicado en el año 2013, en la revista Psychological Science, el cual cita cómo se siente una víctima cuando se enfrenta a una imagen que desencadena los síntomas de su tripofobia: “No puedo realmente enfrentarme a agujeros pequeños, irregulares o asimétricamente colocados, me hacen como querer escapar de mí mismo, sentirme indignado, vomitar todo lo que tenga en mi interior, llorar un poco, y actuar de forma iracunda“.

Por lo cual según mi criterio, puedo sintetizar los síntomas y reacciones ante la tripofobia, en los siguientes puntos:

  1. Disgusto
  2. Aceleración del ritmo cardiaco
  3. Náuseas
  4. Jaqueca
  5. Temblor
  6. Picazón
  7. Angustia
  8. Ansiedad

Tratamiento para la Tripofobia

La psicoterapia inicial que aplico en estos casos, consiste en una exposición controlada al problema, complementada con técnicas de respiración y relajación.

Me siento con el paciente a dilucidar realmente, todo lo relacionado con su tripofobia, para conocer hasta lo más profundo de sus sentimientos y sensaciones, cada vez tiene que mirar o tener enfrente una imagen con pequeños agujeros juntos. Para mí como terapeuta, me resulta fundamental, conocer lo que sienten cada uno de mis pacientes en particular, cuando están frente al objeto que es motivo de su fobia, ya que cada cuadro es único, aunque tengan características comunes, ningún caso es idéntico a otro, y todos deben ser estudiados de forma individual, para dar con la solución real.

La tripofobia normalmente con técnicas cognitivas conductuales y con hipnosis clínica, se resuelve de una forma bastante exitosa, la gran mayoría de mis pacientes han tenido una respuesta muy favorable, a este tratamiento.

No tienes porqué vivir sufriendo con este problema, siempre tienes la opción de atreverte a resolverlo, dar el paso de buscar ayuda profesional, porque de esta forma podrás ir acercándote paulatinamente y de forma asistida, a la solución de tu situación. Uno de los ejercicios consiste en ir mostrando poco a poco al paciente, imágenes que habitualmente desatan reacciones desagradables, para que pueda irse enfrentando a la tripofobia y superarla desde la exposición controlada, .

¿Qué más sabe la ciencia sobre la Tripofobia?

He visitado muchos foros en internet, donde miles de personas que se han auto diagnosticado tripofobia, comparten sus experiencias, ya que esta condición aún no ha sido reconocida oficialmente por la medicina, como una enfermedad y el término ni siquiera figura en el diccionario, por lo que encontrar literatura científica que hable del tema, es realmente cuesta arriba.

Sin embargo los científicos pioneros, en el estudio y descripción de la tripofobia, los científicos Wilkins y Cole, realizaron algunas pruebas que arrojaron reveladores resultados. En uno de sus experimentos, tomaron 286 personas al azar, para mostrarles las siguientes imágenes de forma alternada:

  1.     Los agujeros de un queso
  2.     El panel de semillas del loto
  3.     Diversos paisajes naturales

Se les pidió a los participantes, que manifestaran si las imágenes, les causaban algún tipo de disgusto, alrededor del 16% de las personas al ver las ilustraciones con orificios o patrones geométricos, indicaron que al menos ciertas imágenes les parecieron desagradables, mientras que el restante 84% dijo no sentir nada en particular, al verlas.

Características de las imágenes que ocasionan Tripofobia

En la misma investigación, pude leer que estos fantásticos profesionales de la ciencia, Wilkins y Cole, analizaron las características de las imágenes, que causaron disgusto entre los participantes del experimento, encontrando que todas ellas compartían un factor en común. El análisis espectral de las fotografías que causaron tripofobia, mostró energía de alto contraste, en las frecuencias espaciales, de gama media, que hacen que sean llamativas al mirarlas.

En otro experimento al que pude tener acceso, los mismos incisivos investigadores, de la Universidad de Essex, mostraron figuras con patrones geométricos, a algunos individuos, mientras examinaban la actividad cerebral de los participantes, mediante un artefacto de resonancia magnética.

Dando como resultado que las imágenes de víboras venenosas, en cuyas pieles exhiben patrones geométricos, inducen una enérgica reacción cerebral, en algunas personas que ahora sabemos que son tripofóbicas, una respuesta similar se produciría cuando este grupo de personas observan patrones similares.

Sin embargo hay quienes opinan, que se trata solo de una manifestación colectiva de disgusto ante ciertas imágenes, que son generalmente aborrecidas o temidas.

¿La Tripofobia es una verdadera fobia?  

Hay quienes tienen la opinión de que la tripofobia, es una mera peculiaridad psicológica, ya que si admiten cualquier miedo, como una patología real, pudieran llegar a registrarse tantas fobias, como seres humanos en el mundo, ya que cada individuo tiene sus propios temores particulares, por cualquier cosa.

Una experiencia personal que haya resultado traumática, puede generar una fobia, o también la puede originar cualquier variedad de objetos y situaciones, de acuerdo a la mentalidad y susceptibilidad de cada quien.

Sin embargo es una realidad, que muchas personas dicen sentir síntomas singulares de ansiedad intensa, al observar imágenes con patrones geométricos.

En ocasiones, podemos cruzarnos en las redes sociales con supuestos test para determinar si eres tripofóbico, que no cuentan con ninguna base científica, estas “pruebas” exhiben fotografías horrendas, como afecciones en la piel con muchos agujeros, rostros de personas desfigurados con múltiples protuberancias, lo que podría confundirse con dermatopatofobia (miedo a las lesiones en la piel), o la piel brotada de algún anfibio, tratándose en este caso de batracofobia (miedo a los anfibios). Esta clase de imágenes naturalmente provocan repugnancia, asco y hasta nauseas en la mayoría de las personas, pero es parte de una reacción natural a un estímulo desagradable, de ninguna manera puedes considerarte tripofóbico, sólo por eso, en realidad el proceso de un diagnóstico verídico es algo más complejo.

Para ser considerado una fobia, el miedo que sientes debe ser irracional, desmedido, inevitable, y persistente. Siendo desencadenado, por la exposición o anticipación ante el estímulo, en este caso la existencia de un patrón geométrico repetitivo, por lo general agujeros o protuberancias.

Si realmente padeces tripofobia, tan sólo el pensamiento en algo que constituya un estímulo, como por ejemplo un panal de abeja, es capaz de interferir en tus actividades diarias, provocarte cuadros de angustia y ansiedad excesiva, y hacerte perder el control. Si te sientes identificado, con el cuadro descrito en las líneas anteriores, entonces tu tripofobia es real, y no debes esperar más para buscar ayuda profesional.

Con la oportuna asistencia profesional, la mayoría de las personas logran controlar y erradicar de sus vidas, los síntomas de la tripofobia, así que tú también puedes hacerlo. Esta clase de miedos, pueden estar arraigados en tu mente, incluso desde antes de tu nacimiento, pero no tienes porque resignarte a que interfieran en tu vida y te separen de las cosas que aspiras alcanzar, superemos los miedos con el debido apoyo profesional, para ser siempre triunfadores.

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Una respuesta a “TRIPOFOBIA: MIEDO A LOS AGUJEROS”

  1. […] común asociar a la Dermatopatofobia con la Tripofobia, una condición que hace que el paciente sienta desprecio y recelo por los patrones de agujeros […]

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