BETABLOQUEADORES

Un betabloqueador es un medicamento usado frecuentemente para inhibir las respuestas espontáneas del organismo frente a ciertos estímulos nerviosos, en este sentido, es usado en el tratamiento de diferentes afecciones entre las que destacan los problemas cardíacos, trastornos de ansiedad y prevención de la migraña. Cabe destacar, que luego de diagnosticar a mis pacientes siempre recurro a la psicoterapia como primera opción de tratamiento, sin embargo, frente a algunos cuadros crónicos de enfermedades mentales, en los cuales los síntomas de la patología representan un peligro para la vida del paciente o de los que lo rodean, suelo prescribir fármacos que producen una relajación rápida del sistema nervioso de la víctima.

Uso de los betabloqueadores

Cuando cursaba el tercer año de mi pregrado, leí que originalmente estos fármacos comenzaron a ser aplicados en la década de 1950 como parte del tratamiento de diferentes enfermedades físicas, tales como la tuberculosis, arritmia cardiaca y alteración de la tensión arterial, no obstante, a partir de las observaciones de Loomer se pudo determinar el efecto antidepresivo, entre otras prestaciones para la salud mental que proporcionan los betabloqueadores.

Tratamiento para el daño cerebral agudo

He comprobado la efectividad de los betabloqueadores en mis pacientes hospitalizados con daño cerebral agudo, a quienes estos fármacos les proporcionan la posibilidad de controlar síntomas de afecciones mentales severas, tales como la furia explosiva, esquizofrenia crónica, beligerancia episódica, entre otros. Cabe señalar, que en estos casos suelo prescribir altas dosis de Propanolol (entre 320 y 520 mg/día).

Tratamiento para la psicosis de Korsakoff

En mi prolongada pasantía en el hospital psiquiátrico, cuando me correspondió atender pacientes con esta condición psicótica o con trastornos maníacos depresivos, quienes manifestaban conductas violentas y rasgos de rabia severa, y además no respondían al tratamiento convencional de psicoterapia, me veía en la necesidad de ordenar la aplicación del betabloqueador Propranolol en altas dosis de hasta 600 mg/día.

Complemento de tratamientos de otras enfermedades

En mi experiencia he podido constatar, que los betabloqueadores resultan ser muy efectivos para atenuar los efectos colaterales de otros fármacos de alto espectro, que forman parte del tratamiento de enfermedades crónicas como las siguientes:

Trastornos depresivos

Con el transcurso de los años la psiquiatría clínica ha producido al menos 30 antidepresivos altamente eficaces en los tratamientos para condiciones específicas. Por lo tanto, los betabloqueadores de aplicación general ya no forman parte del tratamiento contra la depresión, que suelo prescribir a mis pacientes para atacar el trastorno principal de su condición.

Aún así, los betabloqueadores todavía les resultan bastante útiles a mis pacientes para regular las respuestas de los receptores beta adrenérgicos a los estímulos recibidos por parte de los medicamentos antidepresivos, es decir, inhiben o reducen la intensidad de los efectos neurológicos colaterales de estos fármacos, que suelen expresarse en síntomas como temblores, crisis convulsivas, retardos cognitivos, entre otros.

Parkinson

Aunque sabemos que los betabloqueadores no constituyen una solución para la enfermedad de Parkinson, he leído en diferentes artículos científicos especializados que estos fármacos pueden proporcionar una mejor calidad de vida al paciente aliviando los síntomas de su padecimiento.

Efectos de los bloqueadores betas

Entre los efectos deseados que me llevan a decidir la prescripción de esta droga se encuentran los siguientes:

Ansiolíticos

En personas que sufren cuadros crónicos de alteración de los nervios, situación que le impide llevar su vida con normalidad, he comprobado que el efecto ansiolítico de los betabloqueadores puede ser altamente favorable, dado que suelen aliviar considerablemente los síntomas de hiperexcitabilidad nerviosa y les proporcionan un estado de relajación neurológica a mis pacientes.

A lo largo de mi dilatada experiencia atendiendo este tipo de casos, los betabloqueadores siempre me han parecido altamente efectivos aliviando síntomas específicos como insomnios, tic nerviosos, trastorno de ansiedad generalizada, estados paranoicos, miedo escénico, fobias sociales, entre otros.

Amnesia parcial

El bloqueo farmacológico beta es otro de los efectos de estas drogas que puede ser realmente beneficiosos como parte del tratamiento para el estrés postraumático, cuando el paciente presenta un daño tan severo que no responde satisfactoriamente a las diferentes técnicas de terapia psicológica.

En este orden de ideas, en el más reciente congreso anual de la asociación psiquiátrica canadiense, celebrado en Toronto, fui espectadora de la presentación de un interesante método para interrumpir la fijación de recuerdos traumáticos en el lóbulo temporal e hipocampo.

El procedimiento consiste en inhibir la síntesis proteica, aplicando una dosis de 40 mg de Propranolol inmediatamente después del recuerdo indeseado, complementada con una dosis de 60 mg dos horas después, lo que producirá una fragmentación controlada de la memoria conllevando a una amnesia parcial. Este procedimiento me pareció realmente fascinante y pienso especializarme en el mismo para empezarlo aplicar en mis pacientes que lo requieran.

Asimismo, durante la convención algunos colegas me plantearon la posibilidad de que esta técnica sea aplicada con éxito en personas que han sido sometidas a intervenciones quirúrgicas de gran envergadura, como por ejemplo, una operación a corazón abierto, quienes frecuentemente manifiestan síntomas de estrés postraumático que reduce sus expectativas de recuperación. Con este método podríamos contribuir a incrementar considerablemente la esperanza de vida de estos pacientes.

Controla la adicción

Diversos autores plantean que el Propranolol en dosis administradas adecuadamente puede ser de mucho provecho como bloqueador de los efectos de la cocaína, y además evita la recaída en la adicción a la heroína inducida por el estrés.

Indicaciones para usar el Propranolol

Haciendo una síntesis de las diferentes bibliografías en las que me he documentado sobre este tema, puedo reseñar las siguientes consideraciones que debemos tener en cuenta los profesionales de la salud mental al indicar el uso del bloqueador Propranolol, que suele ser el más suministrado en el área de la medicina psiquiátrica:

  1. Manifestación de episodios de rabia incontrolable, que no esté acompañada de daño neurológico.
  2. Presencia de agresión permanente como síntoma de una enfermedad mental mayor.
  3. No debe existir ninguna causa médicamente tratable que origine los episodios de rabia, por ejemplo, las convulsiones.
  4. El paciente no debe poseer ninguna enfermedad física para la cual el uso de los betabloqueadores esté contraindicado, por ejemplo, diabetes.
  5. Facilidad para monitorear constantemente los signos vitales del paciente.

Efectos secundarios

Entre los posibles efectos secundarios documentados de los betabloqueadores se encuentran los siguientes:

  1. Hipoglicemia
  2. Impotencia sexual
  3. Alucinaciones
  4. Depresiones mayores
  5. Ideas suicidas
  6. Insuficiencia cardíaca
  7. Entre otras

Como es sabido el Propranolol es el betabloqueador más utilizado en el campo de la psiquiatría, no obstante, cuando mis pacientes presentan reacciones depresivas y otras respuestas adversas ante el mismo suelo recurrir al Atenolol, el cual genera pocos efectos neurológicos al utilizarlo.

Propósito del uso de betabloqueadores en las terapias para controlar la ansiedad

Siempre hago énfasis a mis pacientes en cuanto a que los betabloqueadores pueden generar un efecto rápido y altamente efectivo, sin embargo, no pueden ser considerados curas pues no solucionan el problema de raíz, sino que solo atienden los síntomas del mismo.

En el caso del tratamiento para fobias y trastornos de ansiedad, solo utilizo el betabloqueador en personas que se encuentran inmersas en cuadros muy severos de la enfermedad, con el fin de proveer un alivio temporal a mis pacientes, para que de esta forma puedan encontrar el balance y la tranquilidad necesaria para lograr conquistar definitivamente sus miedos o angustias enfermizas.

Cabe destacar que lo más recomendable siempre son las técnicas de terapias habladas y de exposición gradual, con las que les proporciono las herramientas a mis pacientes para superar la ansiedad definitivamente, sin depender del consumo de fármacos que además cuando se dejan de usar regresan inmediatamente los síntomas induciendo un estado depresivo agravado en la víctima.

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