ANTIDEPRESIVOS

Los antidepresivos son medicamentos psicotrópicos, es decir, actúan sobre el sistema nervioso central con el fin de intervenir en sus funciones químicas y de esta forma modificar la percepción consciente e inconsciente del paciente sobre determinada realidad, con el objetivo de contrarrestar los síntomas de la depresión. En principio, estos fármacos están diseñados para ser utilizados como parte del tratamiento contra la depresión, sin embargo, en mi experiencia como psicoterapeuta he podido comprobar en mis pacientes la efectividad de los antidepresivos para atender también otras patologías, que van desde trastornos alimenticios, trastornos de ansiedad, hasta otros más severos como trastornos obsesivos compulsivos (TOC).

Mecanismo de acción de los antidepresivos

La depresión es un trastorno complejo que va mucho más allá de sentirse triste o apesadumbrado en algún momento o circunstancia específica, en mi desempeño profesional he sido tratante de infinidad de cuadros depresivos agudos y puedo confirmar que son realmente limitantes en la vida de la persona que los sufre, situación que en muchos casos les lleva a desear acabar con su existencia.

Estos desórdenes en el juicio y en el estado de ánimo de la persona que se configuran en la depresión, son consecuencia de alteraciones en los niveles de ciertas sustancias químicas que son neurotransmisoras en el sistema nervioso de todos los seres humanos, por lo que el mecanismo de acción de los antidepresivos consiste en inducir la presencia en sus niveles óptimos de estas sustancias en el cerebro.

En este sentido, como conocedores del funcionamiento del sistema nervioso central sabemos que los neurotransmisores que influyen directamente en el estado de ánimo de las personas, son fundamentalmente la serotonina y la norepinefrina. Por lo tanto, los antidepresivos actúan directamente inhibiendo los procesos de degradación y recaptación de estos neurotransmisores, para mantenerlos en los niveles adecuados para el bienestar de la persona.

Tipos de antidepresivos

Existen diferentes tipos de antidepresivos diferenciados por la sustancia bioquímica que afectan en el cerebro, entre los cuales enumero los siguientes:

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)

He podido comprobar que estos antidepresivos son los que generan menor resistencia en el organismo y por ende causan una reducida cantidad de efectos secundarios en mis pacientes, por lo que suelen ser los que prescribo de forma más común sobre todo en personas que nunca han ingerido este tipo de drogas.

Según diferentes fuentes bibliográficas, en las que habitualmente me documento para el desempeño de mi trabajo, los ISRS estimulan el incremento de los niveles del neurotransmisor serotonina en el cerebro, al inhibir su recaptación por parte de la célula presináptica, generando como consecuencia un aumento del volumen de esta sustancia en el sistema nervioso central con sus respectivos efectos positivos en el estado de ánimo.

Cabe destacar que el déficit en los niveles de serotonina se asocia a diferentes trastornos neurológicos y de salud, tales como autismo, esquizofrenia, depresión, ansiedad, hiperactividad infantil, entre otros.

Antidepresivos heterocíclicos

Este tipo de antidepresivos suelen ocasionar mayores efectos colaterales, por lo que antes de prescribirlos me aseguro de que su uso sea estrictamente necesario, así como evalúo cuidadosamente las variables de riesgo – beneficio en función del bienestar de mi paciente, además se debe tomar en cuenta que su consumo está absolutamente contraindicado en personas menores de 18 años.

Estos antidepresivos basan su mecanismo de acción en inhibir la recaptación de serotonina y noradrenalina, así como en algunos casos también de la dopamina. En este sentido, he verificado en reiteradas ocasiones los efectos de este fármaco que al afectar mayor número de sustancias neurotransmisoras simultáneamente tiende a ser muy efectivo en estimular un buen humor en mis pacientes.

No obstante, los antidepresivos heterocíclicos también pueden generar cambios drásticos en el metabolismo y la salud, que afectan el normal funcionamiento fisiológico del organismo.

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y norepinefrina

Estos medicamentos catalizan el aumento de los niveles de dos neurotransmisores fundamentales para la estabilidad emocional y el estado de ánimo de los seres humanos, como lo son la serotonina y la norepinefrina.

En diferentes convenciones a las que he tenido oportunidad de asistir, se han presentado avanzados estudios que indican que estos fármacos también pueden ser útiles para tratar otros tipos de trastornos además de las depresiones, por lo que he empezado a prescribirlos, por ejemplo, en pacientes con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), y otros con delirios piromaniacos, obteniendo muy buenos resultados.

Inhibidores selectivos de la recaptación de norepinefrina y dopamina

De este tipo de antidepresivos, el producto que más frecuentemente prescribo es el bupropión, el cual además de sus propiedades en función de aliviar los síntomas de cuadros depresivos crónicos, también he podido aprovechar sus bondades para ayudar a personas adictas al tabaco o a la cocaína a abandonar su adicción.

Inhibidores de la monoamino oxidasa

Los antidepresivos que entran dentro de esta categoría terapéutica tienen un reducido uso en la actualidad, puesto que son los que tienen un mayor impacto en cuanto a efectos secundarios en el organismo. En las ocasiones que considero que este tipo de medicamentos es la mejor opción para mi paciente, hago suficiente énfasis en que debe consumirse bajo estricta vigilancia médica y sólo en la dosis prescrita, así como debe ser complementado por una dieta específica.

Si no se cumplen las especificaciones exactas en el consumo de este fármaco, esto pudiera conllevar graves consecuencias para el paciente.

Usos frecuentes de los antidepresivos

Me apoyo primordialmente en el uso de antidepresivos con el fin de inducir a los neurotransmisores del cerebro a mejorar la utilización de ciertas sustancias químicas, que influyen en el estado de ánimo, las emociones y la percepción psíquica de mi paciente en torno a la realidad.

Cabe destacar que en ningún caso las técnicas de psicoterapia dejan de desempeñar un rol fundamental en la recuperación definitiva de mis pacientes,  el tratamiento farmacológico ha de ser un complemento necesario para atender ciertos cuadros, pero es mediante la orientación terapéutica que les brindo a mis pacientes las herramientas útiles para superar la condición psicótica que les aqueja.

Naturalmente estos medicamentos representan mi primera opción como parte del tratamiento luego de diagnosticar que mi paciente sufre de algún trastorno depresivo. Y entre los productos comerciales de este tipo que suelo prescribir, destacan los siguientes:

Zoloft

El componente activo de este fármaco es la sertralina, la cual pertenece a la clase de antidepresivos denominados inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).

Este antidepresivo es el que suelo utilizar de forma común para atender cuadros relacionados con ataques de ansiedad como consecuencia de fobias y miedos irracionales, así como también me ha resultado muy efectivo para tratar otras clases de enfermedades mentales como el trastorno disfórico premenstrual.

Lexapro

Este fármaco cuyo componente activo es el escitalopram, también forma parte del grupo de inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). El cual acostumbro a prescribirlo cuando estoy frente a un cuadro de depresión aguda, donde mi paciente tiene incluso ideas suicidas o patrones de conducta que atentan directamente contra su salud física.

Prozac

El principio activo de este antidepresivo es la fluoxetina, y está dirigida a estabilizar los niveles de serotonina en el cerebro, que es la sustancia química encargada de mantener la estabilidad emocional en la persona. A menudo prescribo este antidepresivo en casos de bulimia nerviosa y trastornos obsesivos compulsivos, pero he leído en fuentes especializadas que también puede ser efectivo para tratar el alcoholismo, problemas sexuales e incluso puede funcionar como un potente antiviral.

Cymbalta

La Cymbalta está compuesta por duloxetina, que es un antidepresivo de la clase de inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina. El cual, suelo aplicar en patologías depresivas específicas como las alteraciones en los nervios de los adultos que padecen diabetes (neuropatía diabética) y trastornos de dolor crónico (fibromialgia).   

Paxil

La paroxetina conocida como Paxil por su presentación comercial, es un producto antidepresivo usado para tratar diferentes trastornos depresivos y de ansiedad generalizada. Así como también, pude apreciar en el caso de mi madre a quien específicamente la marca Brisdelle de paroxetina, le resultó de gran ayuda para lidiar con los calores menopáusicos.

Nivel actual de consumo de antidepresivos

En los últimos años he sido testigo de excepción de cómo se ha incrementado la demanda de estos productos entre la población en general, hasta el punto de que para el año 2000 se consumían 26 dosis por cada mil habitantes y para el año 2013 esa cifra se triplicó a 80 dosis por cada mil habitantes, según  estadísticas que pude consultar de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

Factores relacionados con el comportamiento depresivo

Los especialistas en la materia consideramos que el incremento sustancial que hemos apreciado en los últimos años en el uso de antidepresivos, se debe en gran parte al convulsionado contexto social y al ritmo acelerado de vida que llevan los ciudadanos en la actualidad, en el cual la lucha por la supervivencia y la ambición material parecen no tener límites.

En este orden de ideas, se suscitan situaciones cotidianas que suelen producir estados de frustración colectiva y sentimientos negativos en la población. Tales como despidos, embargos, desahucios, en síntesis pérdida del nivel de calidad de vida o imposibilidad de progresar al ritmo deseado.

Esta realidad conlleva a que cada vez más personas decaigan en su estado de ánimo y desarrollen sentimientos de profunda tristeza, acompañada de síntomas de apatía, desinterés, desgano y faltas de ganas de vivir. Sin embargo, es una realidad que todos tenemos un mal día y podemos sentirnos de esta manera sin que se pueda considerar que padecemos depresión y mucho menos que necesitamos fármacos para lidiar con estos sentimientos.

Resulta de vital importancia saber que estos síntomas pueden representar una preocupación real cuando se mantienen por un prolongado periodo y te impiden llevar tu vida con normalidad, no obstante, en estos casos siempre debes acudir a un profesional de la salud mental para recibir un diagnóstico y prescripción adecuado a tu posible condición.

Cabe destacar que para mí resulta muy común ver a muchas personas superar estados depresivos circunstanciales, solo con el apoyo familiar, la terapia de grupo y orientación psicoterapéutica, sin necesidad de acudir a los antidepresivos que suelen ocasionar ciertos efectos secundarios indeseables.

Efectos secundarios de los antidepresivos

Frecuentemente los antidepresivos producen notables efectos secundarios que debes tomar en cuenta antes de empezar a consumirlos, estos se suelen presentar sobre todo en las primeras semanas de uso y posteriormente pudieran ir desapareciendo, entre los efectos colaterales más comunes ocasionados por estas drogas se encuentran los siguientes:

Problemas sexuales

Entre los trastornos sexuales más comunes causados por el consumo de antidepresivos, se encuentran: disminución del libido, anorgasmia, eyaculación retardada, entre otros.

Pensamientos e ideas suicidas

Estos pensamientos pueden ser originados por alucinaciones y estados paranoicos.

Síntomas fisiológicos

El organismo suele responder negativamente a estos fármacos con síntomas como visión borrosa, mareos, náuseas, somnolencia, sequedad en la boca y sensación de debilidad.

Como podemos ver los efectos colaterales del consumo de antidepresivos son muy variados y además la lista continúa, pues solo he mencionado los que según mi criterio son los más destacables. En mi experiencia profesional he podido constatar que entre el 30% y el 40% de mis pacientes deciden abandonar el tratamiento antes de lo indicado como consecuencia de estos síntomas.

La depresión constituye una problemática de salud mental que puede afectarnos a todos al menos una vez en la vida, por lo que es importante conocer en qué consiste dicho cuadro patológico, así como cuáles son sus implicaciones y sus posibles tratamientos.

Por estas razones te invitamos a compartir esta valiosa información en todas tus redes sociales, dado que con ella pudieras estar ayudando a un amigo o un familiar en problemas, así como te recomendamos ponerte en contacto con nosotros si necesitas apoyo terapéutico o alguna asesoría profesional.