ANTICONVULSIVOS

Como su nombre lo indica los anticonvulsivos son fármacos que se encargan de evitar, combatir y/o contrarrestar las convulsiones, que pueden ser originadas por problemas mentales o como efecto secundario de las terapias farmacológicas que forman parte del tratamiento para enfermedades psicológicas, tales como la ansiedad crónica, trastornos de bipolaridad y fibromialgia ocasionada por el estrés, episodios psicóticos de manías, depresiones o inestabilidad emocional. De acuerdo con esto, en los casos que lo ameriten suelo prescribir tratamientos antiepilépticos como complemento al ciclo de psicoterapias, para aliviar el dolor y/o sufrimiento de mis pacientes mientras superan sus trastornos psicóticos que incluyen este tipo de síntomas.

Tratamientos complementarios para las convulsiones

La experiencia me ha enseñado que debido a que algunas reacciones fisiológicas fuertes como la epilepsiapueden estar correlacionadas con ciertos trastornos mentales, lo más adecuado en estos casos es aplicar medicamentos que estabilicen el estado anímico, complementados con psicoterapias que le brinden las herramientas al paciente para superar definitivamente la condición psicológica de la que derivan sus manifestaciones convulsivas.

El cuadro convulsivo pudiera ser la respuesta adversa del organismo al tratamiento farmacológico para alguna enfermedad mental, o también pudiera ser un síntoma de la misma, pero en todo caso puedo asegurar que la mejor forma de ayudar al paciente es administrándole las debidas dosis de anticonvulsivos, combinados con técnicas de psicoterapia para una sanación completa.

Consideraciones a tomar en cuenta

Es cierto que los tratamientos farmacológicos para trastornos de salud mental pudieran brindar un efecto inmediato que alivia los síntomas más fuertes de la enfermedad, no obstante, se debe tomar en cuenta que en la mayoría de los casos estos no representan la solución real del trastorno, dado que solo “ocultan” los síntomas, pero no atacan la fuente del problema que solo puede ser tratada efectivamente mediante técnicas de orientación psicológica.

Debes considerar que si has sido diagnosticado con fibromialgia, trastorno bipolar o dolor neural existen diversas alternativas de tratamientos que pudieran ser una mejor opción inicial antes de comenzar a usar anticonvulsivos, dado que estos tienen efectos secundarios graves como el aumento de las tendencias suicidas y reacciones alérgicas fuertes en la piel.

Medicamentos anticonvulsivos más frecuentes

Cuando la evaluación de riesgo/beneficio me indica que la prescripción de un anticonvulsivo es la forma más expedita para aliviar el dolor y por ende mejorar la calidad de vida del paciente, le brindo instrucciones precisas a la persona y a su familiar más cercano y procedo a indicarle algunos de los siguientes fármacos de acuerdo con su condición para evitar, por ejemplo, ataques de epilepsia:

Carbamazepina

Especialmente para casos de manifestaciones maníacas depresivas de trastornos de bipolaridad, y también para la neuralgia del trigémino y convulsiones asociadas a una distorsión de la realidad. Cabe destacar que, este medicamento tiene una baja incidencia de efectos secundarios.

Ácido valproico

He comprobado la efectividad de este antiepiléptico para tratar específicamente la fase maníaca del trastorno de bipolaridad.

Lamotrigina genérica

Cabe destacar que la Lamotrigina me ha resultado muy útil en el tratamiento para tratar la fase depresiva del trastorno de bipolaridad en crisis.

Gabapentina

Es ampliamente conocida la eficacia de este medicamento para aliviar el dolor derivado de la fibromialgia y las eventuales convulsiones que se pueden presentar.

Anticonvulsivos como estabilizadores del estado de ánimo

Como parte de mi formación en psicología clínica fui instruida exhaustivamente en la utilidad de los antiepilépticos como estabilizadores del estado de ánimo, en este sentido la carbamazepina, valproato y lamotrigina han demostrado ser muy eficaces para contrarrestar las alteraciones neurológicas, que tienen incidencia directa en el nivel de las sustancias químicas del cerebro que mantienen el equilibrio emocional.

Para inducir el buen funcionamiento del sistema nervioso resulta esencial el efecto que surten estos medicamentos sobre el ácido γ aminobutírico y sobre los neurotransmisores de la proteína G. Además, su uso resulta muy conveniente dado que he podido constatar en mis pacientes que estos medicamentos en específico tienen una baja toxicidad y poca incidencia de crisis de efectos secundarios en los riñones.

Utilidad de los anticonvulsivos para aliviar el dolor producto de la fibromialgia

Durante mi trayectoria ayudando a personas a sobrellevar este tipo de patologías, he podido comprobar la efectividad de los antiepilépticos para aliviar el dolor neuropático y por ende he visto cómo inciden en la recuperación general del paciente en cuanto a su funcionamiento laboral y mejoramiento de la calidad de vida perdida a causa de la fibromialgia.

En estos casos, el fármaco es prescrito por el médico y mi trabajo consiste en complementar el proceso de sanación con técnicas de relajación y charlas motivacionales para estimular en el paciente el deseo y compromiso de cumplir el arduo tratamiento farmacológico, así como enseñarle a manejar las emociones fuertes y presiones psicológicas, de modo que estas no sean más causantes de crisis de dolores musculoesqueléticos crónicos.

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